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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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I Trimestre de 2008 - "El discipulado" 
Lección 11 

Más lecciones en el discipulado 

8 al 15 de Marzo de 2008 

Resumen de la Lección de Escuela Sabática 



Cora Duma de Villarreal 

"Pero en seguida, Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo: yo soy, no temáis!" (Mateo 
14:27). 



Saber que Dios, mediante Cristo, ofreció el único medio por el cual podemos obtener 
en esta vida la seguridad y la paz plenas ante toda situación, aflicción y temor. 
Sentir que la presencia de Cristo nos acompaña, cuida y satisface en medio de todas 
las tormentas, temores, y necesidades, que nos afligen, por fuertes que sean; Él es 
nuestra confianza. 

Confiar plenamente nuestra vida en las manos de Dios, buscando siempre su pre- 
sencia con nosotros, por la comunión permanente y cotidiana. 



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Las múltiples tormentas en las que nos encontramos inmersos por las distintas situaciones 
de la vida, nos someten e imponen temores que, infundados o no, declaran de alguna ma- 
nera en qué creemos, y cuan sólida es nuestra fe. Pero la provisión divina nos otorga por 
su plan salvífico en Cristo la restauración de una relación confiada, de una vida segura y 
en paz, libre de temores aun en medio de las más terribles tormentas. Por tanto, hemos de 
recordar y reconocer siempre que Cristo tiene el poder para calmarlas, caminar delante de 
nosotros en medio de ellas y controlarlas, ofreciéndonos la oportunidad de poder también 
caminar por ellas sin ningún temor. Pero espera que creamos en Él, e identifiquemos su 
presencia entre nosotros y confiemos nuestra vida a su completo cuidado. 

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1. Paz en la tormenta: ¿Cómo puede un cristiano vivir en paz en medio de las dificulta- 
des cotidianas? Es parte del diario vivir el preocuparnos y ocuparnos en querer resol- 
ver cualquier situación por nuestra propia cuenta. Sin embargo, Dios, en Cristo, nos 
ofrece su presencia y asistencia en todo momento y lugar a fin de encontrar en Él 
completa paz y seguridad. Por terribles que parezcan o sean las dificultades, solo de- 
bemos recordar y reconocer que Él descansa tranquilo en la popa y espera que nos 
acerquemos confiados a pedir su ayuda. 

O Éxodo 14:13; Josué 1:9; 8:1 ; Proverbios 3:1 -6; Marcos 4:36-41 ; Hebreos 2:14,15. 

2. Fantasmas o realidades: ¿Cómo contemplamos a Cristo cuando estamos en dificul- 
tades? ¿Es Cristo para nosotros una sombra inexistente o una realidad confiable? La 
presencia de Cristo en nuestra vida, no nos la creemos ni nosotros mismos, por tanto 
no dejamos que otros puedan percibirla. Nuestra nublada percepción de la verdad de 
su existencia misma; nos limita a contemplar la gloria de su presencia ante nuestra 
propia vista. Si bien es cierto que las dificultades y necesidades que padecemos son 



reales, Dios es mucho más real que estas; ya que su sola presencia puede disiparlas y 
su poder eliminarlas. Por lo tanto, no tenemos que temer, sino solo creer y confiar ple- 
namente en sus manos nuestra vida. 

CO Job 12:10; Daniel 5:23; Mateo 14:22, 33; Marcos 6:6-13; 45-52; Hechos 17:28. 
Dignidad y compromiso: ¿Que tan dignamente comprometido con la verdad esta- 
mos, como para no temer enaltecerla siempre? Las múltiples presiones de la vida con- 
temporánea imponen un estilo de vida de falsa religiosidad, espiritualidad aparente, en 
arrogante adulación complaciente, que dista mucho de la Verdad y que lamentable- 
mente está predominando aun en quienes pretendemos proclamarla. Creer la verdad 
no es suficiente, "los demonios creen y tiemblan". Es el momento de vivir plenamente 
la Verdad, Cristo, comprometió su dignidad para salvarnos, esa es nuestra gran ver- 
dad; ¿Estamos nosotros; tú y yo, realmente comprometidos con Él? 
CQ Proverbios 8:13; Mateo 16:1-12; 23:23; Lucas 16:29-31; Filipenses 2:12,13. 
Estad quietos y conoced: ¿Cómo permanecer quieto y en paz, aún en momentos de 
crisis? La invitación divina, "Estad quietos y conoced, que Yo soy Dios" es tan ac- 
tual para todos, porque sin lugar a dudas, los temores que nos asedian, como en los 
discípulos, demuestran cuan ignorantes estamos del amor de Cristo; aunque su pre- 
sencia y gran poder sean tan evidentes. "En el amor no hay temor, sino que el per- 
fecto amor echa fuera el temor", El amor es compromiso, es identidad. ¿Cómo 
puede darse sin un conocimiento pleno, y una entrega total? ¿Te identificas con Cristo, 
en un compromiso cristiano genuino? Entonces, aun con tus temores, permanece quie- 
to en los momentos de crisis. "Espera en Él y Él hará". 
CO Salmo 46:10; Mateo 14:27; 17:6, 7; Marcos 9:30-32; 10:32; Lucas 8:25; 24:37; Juan 5:30-32; 

6:19; 1 Juan 4:18 
Testificar no defender: ¿Testificar por la verdad no es también defenderla? Cristo; 
como él mismo lo expresó: "Es la Verdad y la Vida" y como cristianos genuinos, no so- 
lo testificamos en favor de la verdad, sino que testificamos (representamos) la verdad; 
Es decir, representamos a Cristo, y Él no necesita defensores, la Verdad se defiende 
sola. De allí que, quienes exigen de nosotros comprobar la verdad, quizá no estén 
viendo en nosotros ese testimonio. Por lo tanto, hemos de preocuparnos y ocuparnos 
en vivirla a fin de representarla y testificar de ella dignamente. La verdad de una nueva 
vida en Cristo es tan cierta como que Él es nuestro Creador, Sustentador y Redentor, y 
merece toda nuestra adoración y alabanza. 
CQ Génesis 1:1; Números 23:19; Deuteronomio 4:31; 7:9; Nehemías 9:17; Salmos 14:1, 2; Isaías 

45:22; Juan 14:6; Hebreos 13:8. 



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Pretender cubrir la desnudez con hojas de higuera es tan ingenuo, como ignorante; siendo 
que Dios, no solo la conoce, sino que ha provisto las vestiduras para cubrirla y protegerla; 
¿Por qué temer? Lamentablemente esa es la condición humana: vivir de pretensiones; 
apariencias, (sociales, económicas y morales) falsedades espirituales; reflejadas en adu- 
laciones arrogantes, estimulaciones corruptas y aun conductas lascivas, que no solo in- 
crementan nuestros temores sino los infunden, trascendiendo en ellos por generaciones. 
Cristo vino para entregarnos en la cruz; esas vestiduras que pueden hacer la gran diferen- 
cia. Por ello: 1) Conocerlo es fundamental. 2) Creer en sus promesas, es importante. 
3) Confiar en Él, es indispensable. Pero sino: 4) Vive en una experiencia personal 
practica, de nada sirve. Porque solo identificados con Cristo en unidad legítima de vida, 
por una experiencia de fe activa, creciente; todos los temores, con razón o sin razón de 
ser; pueden mantenernos quietos en nuestra gran esperanza. Cristo es, nuestra esperan- 
za de gloria. Vivamos en Cristo. 

© Cora Duma de Villarreal - RECURSOS ESCUELA SABÁTICA